jueves, 18 de noviembre de 2010

UNA DERROTA FESTEJADA


Independiente cayó 3 a 2 en Quito frente a la Liga y ganando por la mínima estará en la final.

Luego del gol de Reasco, parecía que el sueño y la serie estaban sentenciados: el conjunto argentino perdía 3 a 0 y aún quedaban muchos minutos por jugar. Pero este Independiente cambió muchísimo con respecto a meses atrás: como ya dijimos en otras oportunidades, Mohamed le imprimió personalidad, garra y confianza. Y con estos atributos, el rojo pasó del 0-3 al 2-3, dejando la serie más que abierta.

El cuadro de Avellaneda controló a su rival en la mitad de la cancha, con un buen primer tiempo de Battión, Godoy y Fredes. Por afuera, Cabrera y Mareque hicieron prohibitivas las subidas de Chila y Reasco respectivamente. En el fondo, los centrales Galeano, Velázquez (cada vez más consolidado y con futuro de selección y europeo) y Tuzzio dejaban sin espacios a Barcos, Luna y Salgueiro. Donde los jugadores del equipo local encontraban el mínimo resquicio para sacar el remate al arco o para meter un pase punzante, un jugador de Independiente se interponía para abortar el peligro. Sin embargo, faltando pocos minutos para la finalización de la primera etapa, Salgueiro eludió a Battión y clavó un tremendo derechazo en el ángulo superior izquierdo de Navarro, quien voló de manera estéril. Premio tremendo para un equipo que se había visto superado y que tuvo escasas ideas.

Con el inicio del segundo tiempo llegó la debacle: gran asistencia de Salgueiro (figura de la cancha) para que Bolaños la empuje ante la salida de Hilario y luego el mencionado gol de Reasco. Todo producto del descontrol de Independiente, cuyos jugadores salieron a exponerse en demasía teniendo en cuenta la exigua diferencia de un gol y los largos minutos que tenían por jugar, sumado a la complicación que genera disputar un partido a casi 3.000 de altura. Sin embargo, una buena maniobra por el centro, culminó con una gran definición de Silvera (1 metro y medio adelantado) que opacó el tercer gol del conjunto blanco. Y a los pocos minutos, el tanto que le dio al rojo la máxima esperanza: Mareque escaló por el sector zurdo, enganchó para su pierna menos hábil y la colgó del ángulo. Un 2-3 impensado para todos, con el que la Liga se mostró impotente ante la muralla que propuso Mohamed y sus dirigidos.

Los diablos rojos pasaron de una goleada y la casi segura eliminación a dejar en sus manos el pasaje a la final. El próximo 25 de noviembre deberán demostrar que la derrota de hoy no fue tal y que están a la altura de las circunstancias.

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