Con una asombrosa, aunque ya habitual irregularidad, el torneo Apertura ya lleva 8 fechas. Los equipos grandes recorren el certámen con muchas idas y vueltas.Ya parece no llamar la atención que los grandes no se hagan valer por su camiseta o escudo. El fútbol, por lo menos en nuestro país (en las ligas española, italiana e inglesa los poderosos mandan) cualquiera le gana a cualquiera y no hay certezas en cuanto a quién juega mejor o quién se muestra más sólido.
El caso de los equipos denominados grandes sigue dando que hablar: que ya no influyen como antes, que todo se ha emparejado para abajo y que sus jugadores no están a la altura de las circunstancias. A esta altura del Apertura, San Lorenzo y River parecen ser los más acomodados (por lo menos por ahora). El
Falcon de
Ramón arrancó tragándose algunos baches, luego puso primera y anduvo por la autopista de la victoria, aunque el último sábado Colón le bajó la barrera del peaje y lo obligó a frenar. Sin embargo, con un equipo más batallador que de buen juego, la campaña hasta aquí es aceptable. En cuanto a los de Cappa, agobiados por los promedios, tuvieron un arranque auspicioso teniendo en cuenta anteriores torneos. Con 4 victorias, 2 empates y 2 derrotas, River está en carrera para pelear arriba y alejarse del descenso, aunque sigue dejando dudas en cuanto a su nivel y en cuanto a su futuro.
En Boca la cosa sí es un
sube y baja constante: pésimo comienzo, venció a Vélez y parecía recuperarse, pero luego San Lorenzo lo volvió a la realidad, de la misma manera que Estudiantes el domingo pasado, cuando los de Borghi buscaban su tercera victoria consecutiva y pasar un exámen más que importante frente a uno de los equipos más fuertes del campeonato.
Por el lado de Avellaneda la cosa va de mal en peor: Racing parecía abocarse a la lucha por el título y por ingresar a las copas internacionales, pero sendas derrotas al hilo lo pusieron en mitad de tabla y pensando otra vez en la promoción. Independiente está sumergido en un desconcierto total: sin Garnero y Menotti, con un pasivo gigantesco en lo económico, penando en el torneo local pero apostando a un milagro en la Sudamericana, los
diablos rojos todavía no tienen técnico y el rotundo
NO de Gallego fue un cachetazo a la ilusión de su gente.
Mientras esto le sucede a los
"poderosos", Vélez, Estudiantes y Banfield siguen dando que hablar y realizando un camino mucho más tranquilo y firme: equipos armados hace unos años, consignas claras y convicción por parte tanto de jugadores como de técnicos, hacen que estas 3 instituciones sean hoy por hoy los modelos a seguir. No hay que dejar de lado tampoco a Lanús: si bien está lejos de los primeros puestos, viene peleando constantemente y sigue manteniendo su política en cuanto a las divisiones inferiores y cuidando el patrimonio del club.