miércoles, 3 de noviembre de 2010

UN EMPATE CON SABOR A VICTORIA


Independiente empató 2 a 2 con Deportes Tolima en Colombia y tiene dos resultados para pasar a las semifinales de la Sudamericana.

¿Quién lo iba a pensar?¿Quién iba a suponer que un equipo sin alma, sin juego y sin actitud hace poco más de un mes y medio iba a estar acariciando una semifinal internacional? Si bien Independiente no descolla, muestra solidez, coraje y sabe a qúe juega: hoy tuvo un gran primer tiempo y aguantó a un rival que se hace fuerte de local.

El conjunto del turco jugó casi a la perfección en los primeros 45 minutos en Ibagué: casi, porque mereció irse ganando y se fue empatando. El mediocampo manejó los tiempos y la pelota, con el quite y la entrega de Battión y con la grata participación de Fredes, quien parece haber encontrado su lugar en el fútbol. Cabrera yendo sin parar por derecha y Patricio Rodríguez algo más maduro en su juego, todo era de los argentinos. Tal vez quedaron algo inconexos Silvera y Parra, pero la entrega de ambos fue encomiable. Sí le falto la punzada final, la estocada que deje mano a mano a algún jugador para definir una diferencia que merecía ampliamente. Sin embargo, el rival contribuyó con la causa: agarrón en el área a Silvera y el cuqui cambió por gol el penal sancionado por Simón. Premio para un 9 notable y para un equipo al que le llegó algo tarde el gol por el cual había realizado méritos suficientes. Pero a pocos minutos del final y demostrando por qué todavía le falta a este equipo, un centro venenoso de Marangoni encontró el rechazo de Navarro, la pelota rápidamente fue devuelta al centro del área en donde Medina, con una jugada magnífica (taco en el aire) marcó el empate totalmente inmerecido. Así se fue la primera etapa, con la sensación de que Tolima saldría a ahogar a un rival visitante que había quemado sus naves en la primera mitad.

Esto último se vió al comienzo de la etapa final: Tolima tomando la iniciativa e Independiente replegado intentando aguantar y pegar en alguna contra. El conjunto de Avellaneda se fue quedando sin piernas y los locales comenzaron a crecer y a encontrar espacios como nunca antes en el encuentro. Pero se toparon con un Navarro gigante, que sacó todo lo que le tiraron: tiros desde mediana distancia y en especial sendos mano a mano. Pero a falta de 20 minutos para el final, una infracción que rozó el penal le dió la posibilidad a la excelsa zurda de Marangoni para colgarla de un ángulo, a pesar de la volada de Hilario, y poner un 2 a 1 que empezaba a ser justo por lo hecho por cada equipo en el segundo tiempo. Algunos podían suponer que sería la debacle del conjunto argentino, que los locales ampliarían la diferencia y que lo hecho por el rojo en el primer tiempo sería tan solo un espejismo. Pero este equipo, como ya bien mencionamos, cambió. Y sacó provecho de la especialidad del turco: la pelota parada. Buen centro de Cabrera, mejor pase de Silvera y definición sobre la línea de Julián Velázquez. Los últimos minutos fueron de empuje de un lado y de resistencia tenaz del otro.

El pitazo final de Simón determinó un empate valiosísimo para los argentinos, que mostraron un buen priemer tiempo y después, sustentados por Navarro, encontraron un empate que los deja al borde de la semi final. En una semana, se decidirá si este empate fue el pasaje a dicha instancia

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