
Tanto River como Boca presentarán nueva indumentaria de cara a la próxima temporada. ¿Este cambio es sólo estético o también hay cambios sustanciales?
Coincidencia o no, los dos clubes más grandes del país tendrán nueva camiseta y ambas hacen acordar a modelos retro: la de River se asemeja a la época de 1986 (donde el club de Núñez bajo el mando del Bambino Veira logró el torneo local, la Libertadores y la Intercontinental) y la de Boca se parece a aquella del 2000, año en el cual Bianchi empezó a forjar la rica historia del club de la ribera.
Parecería que estos cambios en la vestimenta, quieren generar un impacto más allá de lo estético: River y Boca quieren y DEBEN cambiar su imagen, tanto futbolística como en cuanto a institución se refieren.
Empezando por el más necesitado, River tiene que hacer una temporada más que buena si quiere evitar tanto el descenso directo como la promoción. Una realidad inusitada para un club que no sabe de esas luchas y siempre estuvo abocado a las peleas por el campeonato. Con esto, desde la dirigencia parece que han tomado el toro por las astas y no han especulado a la hora de los refuerzos: volvieron Juan Pablo Carrizo (figura del campeón del River versión Simeone 2008) y Cristian Nasuti (varios años en la institución que le permiten conocer el mundo River).Llegaron jugadores de buen nivel como Acevedo (fue en su primera mitad en Independiente la figura), Jonatan Maidana (buen torneo en Banfield), Leandro Caruso (arrancó bien en Vélez, luego las lesiones lo tuvieron a maltraer), Carlos Arano (jugador importante del Huracán de Cappa), Adalberto Román (obsesión de Passarella para la zaga central), Josepmir Ballón (mediocampista de selección peruana) y la rutilante incorporación de Mariano Pavone (un 9 con todas las letras, que deberá demostrar por qúe fue codiciado en cada mercado de pases). Sumado a la vuelta a pleno de Diego Buonanotte, Cappa cuanta con calidad, variedad y una mezcla de experiencia con juventud. La gran aparición de Lanzini, el buen nivel mostrado tanto por Affranchino como por Pereyra más el gran rendimiento de Ferrero en sus primeros 6 meses con la banda, hacen del cuadro millonario un candidato serio a pelear arriba y de esa forma olvidarse de los fantasmas del descenso. Con un esquema super ofensivo, movilidad en ataque y la premisa de cuidar el balón, Cappa quiere dejar su sello en la institución de Núñez.
Por el lado de Boca, la contratación de Borghi como técnico trajo un cambio más que importante: por primera vez en su historia, los xeneizes jugarán con línea de 3 en el fondo. Y para esto, las incorporaciones de Cristian Cellay, Juan Insaurralde y Matías Caruzzo son fundamentales, junto con la llegada de Cristian Lucchetti (arquero de buena técnica con la pelota en los pies). La vuelta de Sebastián Battaglia es más que un refuerzo: el ya histórico 5 de Boca tendrá la misión de volver a imponer su jerarquía en la zona en donde los partidos se definen. Otro jugador identificado con el club que retorna es Clemente Rodruíguez, un jugador que ha madurado mucho y que no por nada fue mundialista en Sudáfrica 2010. Damián Escudero es una incógnita, aunque el ex Vélez demostró en su aparición ser un jugador de nivel Europeo. Las renovaciones de Palermo y Riquelme aseguran la jerarquía y el respeto por los 2 mayores ídolos de la historia boquense. Resta saber que será del chileno Fierro, ya que todavía no se resuelve su situación tanto médica como contraactual.
Lo cierto es que ambos gigantes intentan recuperarse: uno apremiado por el flaco promedio y el otro herido en su orgullo por un último año de derrotas impensadas. River y Boca cambian la vestimenta, pero van a intentar cambiar algo más.
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