
El equipo de Mourinho perdió 1 a 0 con el Barcelona pero le alcanzó para llegar a la final del 22 de mayo en el Bernabeu frente al Bayern Munich.
Las dos posturas estaban claras desde que terminó el 3 a 1 en Milán: Barcelona no cambiaría su forma de juego, mientras que el Inter iría a especular teniendo como principal aliada la diferencia lograda.
El comienzo del partido mostró lo que fue el encuentro a lo largo de los 94 minutos que tuvo de duración: Barcelona manejando la pelota con comodidad hasta 3/4 de cancha y el Inter esperando en esos 30 metros finales. Lógicamente, aquí se vieron las deficiencias y virtudes de unos y otros: los locales no encontraron nunca la profundidad necesaria como para llevar peligro a Julio César, no hubo cambio de ritmo, referencias claras en el área (Ibrahimovic fue absorvido por el gran trabajo de Samuel y Lucio), poca movilidad y escaso desequilibrio individual. El Barça debió haber utilizado más los remates de media y larga distancia, más aún cuando se tuvo enfrente a por lo menos 8 o 9 jugadores metidos en pocos metros. El que mejor entendió esto fue Touré Yaya, que provó en dos o tres oportunidades pero muy desviado. Mejor les fue a Pedro (su remate no tomó el efecto deseado) y a Messi, quien se encontró con un gigante Julio César. En cuanto al Inter, solidez defensiva, marca escalonada, solidaridad al por mayor (fue envidiable ver a Milito y Eto'o cerrando en las puertas de su propia área) y un esfuerzo tremendo de todos los jugadores para alejar el peligro del campo. Aunque todo esto significó relegar el ataque y dejar al argentino Milito solo frente a 3 o 4 jugadores.
En el segundo tiempo la cosa no cambió demasiado, ni siquiera con el hombre de más que tuvo el equipo culé desde los 28 del primer tiempo (mal expulsado Motta). Cada minuto que pasaba, el Inter se sentía más cómodo y los de Guardiola encontraban cada vez menos espacios para entrar al área. Afuera Gabriel Milito adentro Maxwell (más salida por la banda izquierda que el ex Independiente), chau Ibra hola Bojan (se comió un gol insólito de cabeza) y bienvenido Jeffrén hsata luego Busquets (un simulador de novela). Ninguno de estos cambios logró justamente EL cambio: Barcelona siguió haciendo lo mismo y chocando contra Samuel, Chivu, Maicon, Lucio, Cambiasso. La decisión de Piqué de 9 tardó mucho en llegar (más teniendo en cuenta lo que sucedió faltando 5 minutos), ya que la resolución del central para el 1 a 0 demostró que el ex Manchester podría haber generado algo más si hubiese estado en el área rival más tiempo. Como siempre, gran pase de Xavi (¿Piqué levemente adelantado?) y una definición a lo Zlatan que le puso suspenso al partido. Sin embargo, no tuvo tiempo ni ideas el Barcelona como para marcar el segundo que lo hubiese dejado en otra final europea, pero nadie puede reprocharle la incesante búsqueda del objetivo por los medio que siempre utilizó a lo largo de los últimos años: toque, paciencia, búsqueda de la mejor opción e intento de superar al rival individual y colectivamente. Esta vez no pudo, pero no por lo de hoy el Barcelona seguirá siendo menos que antes.
Párrafo a parte merece el árbitro del partido: teniendo en cuenta la magnitud del encuentro, su actuación fue por lo menos patética. Mala expulsión de Motta, fouls invisibles dentro de ambas áreas, mal anulado un gol a Bojan. Algunas decisiones mostraron desconocimiento total del reglamento. Y después nos quejamos de los arbitrajes argentinos...
Mourinho se tomó una revancha personal en el mismisimo Nou Camp. Está a un partido de conseguir su segunda Champions como entrenador y metió al Inter en una final luego de muchos años. Y de yapa, puede conseguir un nuevo scudetto.
odio al inter, pero me parecio maravillosa la manera de defenderse todos unidos y trabajando en equipo para lograr el objetivo, jugando con uno menos defendieron todo y no le dieron chance al barcelona. Messi no saco ventaja en ninguna jugada, no tuvo ni un mano a mano, practicamente anulado no sabia que mas hacer. Igual sigue siendo el mejor equipo a mi criterio pero no pudo frente a la defensa implacable del inter...
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