

La última fecha mostró a los técnico de River y Boca contradiciendose con sus ideales: la desdramatización y la forma de vivir el fútbol sin ser una cuestión "de vida o muerte".
Ángel Cappa es pasional, de eso no quedan dudas. Lleva al fútbol en la sangre como la mayoría en nuestro país. Claudio Borghi, además de este fuerte arraigo por la pelota, es alguien catalogado como sincero y que dice las cosas sin pelos en la lengua. Pero estos dos han quedado preso de sus palabras y se mostraron con actitudes contradictorias en ambos casos.
Ya tuvo inconvenientes con Quilmes en el Monumental y el domingo pasado en el Sola Cappa volvió a comportarse de manera reprochable ante el arbitraje de Pezzotta. Es cierto que los colegiados no están teniendo un buen torneo y sus fallos son muchas veces más que cuestionables, pero reaccionar constantemente de manera tan eufórica, como un niño al cual no le dan sus gustos, es por lo menos reprochable. Tal vez el técnico de River esté exteriorizando la todavía falta de funcionamiento aceitado que pretende para su River. Si bien don Ángel salió a pedir disculpas y prometió no volver a comportarse de esa manera, no es tema nuevo sus reacciones hacia los arbitrajes. Recordemos que cuando fue el entrenador de Huracán, también tuvo varios encontronazos con los árbitros. Cappa siempre pregona el buen fútbol y resta importancias a otros aspectos que rodean al juego y que hacen de este un deporte que para muchos, es de vida o muerte. Por eso resulta paradójico y contradictorio sus actitudes y dichos ante el arbitraje en general.
Si bien Borghi no es de recaer en el aspecto arbitral (aunque en algunos partidos desfavorables mencionó algunos errores de la ley), llama la atención, siendo una persona tan noble y sincera, el vaivén con el que se manejo su presunta salida de Boca. Es cierto que muchas veces en el periodismo se "juega" cruelmente con los técnicos (dos o tres partidos sin victorias y se empieza a especular con la salida del DT), pero en este caso fue el propio Borghi quien puso en el aire la sensación de "pierdo y me voy". Se dice que había tomado la decisión de irse en el vestuario post derrota con Lanús. Y sin embargo hoy dirigió la práctica xeneize (una buena: Riquelme hizo fútbol) y seguirá al frente del equipo. El tema es saber, ante este amague que hizo el bichi, ¿cuánto podrá durar sabiendo que ya renunció y que fue convencido tanto por dirigentes como por jugadores?¿tendrá la fuerza y espalda necesaria para bancar una nueva derrota deportiva?. Desde este medio, creo que Borghi debe seguir, ya que planteó una reestructuración total de la primera división de Boca y que además se incorporaron todos los jugadores que el mismo técnico pidió. El problema es como quedará parado Borghi ante el futuro inmediato y qué podrá cambiar en tan corto plazo.
Dos técnicos que pregonan un fútbol parecido y una manera de ser similar se vieron envueltos en contradicciones que dejan interrogantes: ¿es la presión de los clubes más grandes de Argentina la que los hace accionar así? o ¿piensan de una manera con anterioridad y luego a la hora de los bifes hay cambios de discurso?
No hay comentarios:
Publicar un comentario