
Mañana será el comienzo del torneo deportivo más importante del globo, aunque esto no tapará una realidad que es innegable.
En Sudáfrica 2010 se desarrollará el primer mundial en Africa. Se sabe de la pobreza y falta de higiene de este continente. Además, el país anfitrión vivió el famoso apartheid hasta no hace muchos años, en el cual el rugby de los blancos (los ricos) se contraponía con el fútbol de los negros (los pobres). Se viene un mes en el cual las figuras del fútbol (personajes millonarios en su mayoría) serán los protagonistas de todo el mundo entero. Si bien este deporte es el más popular y genera, tanto económica como emocionalmente, sentimientos que otras cosas no pueden generar, la injusticia que se vive entre la vida de los futbolistas (son seres humanos, aunque no lo parezcan) y el resto de los mortales es abismal. Sudáfrica sabe de celdas y cárceles (preguntenle a Mandela). Y en el mundo un gran porcentaje de la población está encadenada por falta de comida, salud y educación. Ante esto, muchos ponen en sus selecciones una esperanza y deseo de triunfo para solventar lo injusto de sus vidas. Selecciones conformadas por deportistas tocados por vaya uno a saber que clase de varita mágica. Sería bueno que en todos los ámbitos existan más Mandela, y que el fútbol sea algo más en la vida de la gente que el único motivo para estar feliz y para aplacar miserias y penurias. "Yo soy el amo de mi destino" decía el poema que inspiró al gran Nelson y que debería ser EL lema mundial para que todos vivamos mejor, con fútbol y sin injusticias.
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